Importancia de los polinizadores y cómo proteger las abejas en la ciudad


La importancia de los polinizadores se relaciona con la reproducción de muchas plantas y con la producción de alimentos. Abejas y otros animales participan en ese proceso cada vez que trasladan polen de manera efectiva entre flores. Cuidarlos en la ciudad implica atender los lugares donde encuentran alimento y pueden completar su ciclo de vida.

 

En un parque, eso se traduce en decisiones concretas: conservar vegetación adecuada, revisar cómo se realiza el mantenimiento y organizar a quienes participan en su cuidado. Para conocer primero los grupos de animales involucrados, puedes consultar qué son los polinizadores y cuál es su función.

 

Por qué son importantes los polinizadores

 

Su aporte al ambiente

 

Los polinizadores facilitan la reproducción sexual de muchas plantas. La CONABIO explica que el intercambio de polen también favorece la diversidad genética. La formación de frutos y semillas sostiene relaciones con otros animales que se alimentan de ellos.

 

Un parque puede contribuir a conservar parte de esas relaciones cuando mantiene plantas adecuadas para su entorno. Por eso, al valorar una zona verde conviene considerar qué organismos la utilizan, además de su apariencia y del mobiliario que contiene.

 

Su relación con los alimentos

 

La calabaza es un ejemplo cercano. La UNAM documenta su relación con abejas nativas especializadas, que transportan polen entre sus flores y contribuyen a la producción de frutos. En un huerto comunitario, conocer esa relación ayuda a explicar por qué los insectos que visitan las flores merecen atención.

 

El papel de las abejas tampoco se limita a producir miel. La UNAM distingue entre especies sociales y solitarias, con diferentes formas de vida. Proteger su diversidad requiere considerar a las que suelen pasar inadvertidas, además de las abejas melíferas.

 

Para la comunidad, una actividad educativa puede partir de algo sencillo: elegir una planta del huerto o del jardín y averiguar quién visita sus flores. Esa pregunta permite relacionar lo que ocurre en el parque con lo que llega a la mesa.

 

La disminución de las abejas y sus principales causas

 

Urbanización y pérdida de hábitat

 

Al sustituir vegetación por construcciones o superficies pavimentadas, pueden desaparecer fuentes de alimento y sitios de reproducción. La UNAM advierte sobre la pérdida de ambientes para las abejas silvestres mexicanas. La transformación del territorio afecta de manera distinta a cada especie, según los recursos que necesita.

 

El suelo también merece atención. Muchas abejas solitarias anidan bajo tierra; la compactación y las alteraciones del terreno pueden dificultar su reproducción, como describe una publicación de la UNAM sobre conservación de abejas y suelo.

 

Para un comité vecinal, esto plantea una pregunta antes de cada mejora: ¿qué función cumple el área que se quiere modificar? Puede ser necesario ampliar un acceso o reparar un andador, pero la decisión debería considerar la vegetación y la fauna presentes, junto con las necesidades de los usuarios.

 

Uso de pesticidas y otras presiones

 

Los plaguicidas pueden afectar a organismos distintos de aquellos que se busca controlar. Una investigación difundida por la UNAM encontró una asociación entre mayor uso de pesticidas y menor presencia de abejas silvestres en los huertos estudiados. El resultado refuerza la importancia de revisar estas prácticas, aunque no describe por sí solo lo que sucede en todos los parques.

 

En la comunidad, la primera medida es conocer qué productos se aplican y por qué. Antes de tratar una planta, se necesita identificar el problema y consultar opciones de manejo. Que un preparado sea casero o se anuncie como natural no basta para determinar que será inocuo para sus visitantes.

 

Las enfermedades, los parásitos y el cambio climático también forman parte de las presiones que enfrentan los polinizadores. Por ello, la ausencia de abejas durante una visita no permite atribuir una causa ni concluir que desaparecieron del lugar.

 

Cómo proteger a los polinizadores en parques urbanos

 

Conservar y mejorar los recursos del jardín

 

Revisen primero las plantas existentes. Identificar las que florecen y reciben visitas permite valorar qué conservar antes de rediseñar el espacio. Si hace falta incorporar vegetación, la guía de plantas para polinizadores ayuda a considerar las condiciones de la región.

 

También se puede acondicionar una zona específica. El artículo sobre jardines polinizadores en parques y comunidades desarrolla el proceso, desde los acuerdos iniciales hasta el mantenimiento. El objetivo es que el espacio siga funcionando después de la jornada de plantación.

 

Hacer educación ambiental desde la observación

 

Una actividad vecinal puede consistir en observar flores desde el andador y registrar sus visitantes. Anoten la fecha, la hora y la planta; tomen fotografías sin capturar ni tocar a los animales. Para niñas y niños, la actividad debe contar con acompañamiento adulto.

 

La iniciativa Poliniza de CONABIO incluye participación ciudadana mediante observaciones y fotografías de visitantes florales. El comité puede consultar esa opción si desea compartir sus registros y aprender a reconocer especies.

 

Las observaciones también sirven para conversar con quienes dan mantenimiento. Mostrar qué planta está en flor y cuándo recibe visitas aporta información concreta para planear su cuidado.

 

Acordar prácticas entre vecinos y responsables del parque

 

La protección de polinizadores debe formar parte de las tareas habituales. En una reunión, el grupo puede establecer acuerdos como estos:

 

Consultar antes de retirar plantas o modificar una zona destinada al jardín.

Registrar problemas de mantenimiento y canalizarlos con la persona responsable.

Evitar aplicaciones de productos sin identificar la necesidad y contar con orientación adecuada.

Explicar a nuevos voluntarios qué áreas se están cuidando y cómo participar.

 

Si existen campañas de control sanitario, el comité puede informar a la autoridad sobre la ubicación del jardín y pedir indicaciones para protegerlo. La coordinación permite atender el espacio sin improvisar tratamientos.

 

Qué hacer si aparece un enjambre en el parque

 

La presencia de abejas visitando flores y la aparición de un enjambre requieren respuestas distintas. Si encuentran un grupo de abejas concentrado, mantengan distancia, eviten que personas y mascotas se acerquen y avisen a los responsables del parque.

 

Las recomendaciones de Protección Civil ante enjambres indican evitar insecticidas, fuego y los intentos de retiro por cuenta propia. Soliciten la valoración de Protección Civil o Bomberos de su localidad; ante una emergencia, llamen al 911. La evaluación y, cuando corresponda, la reubicación deben quedar en manos de personal capacitado.

 

El comité vecinal puede reunir los contactos locales de atención junto con sus acuerdos de mantenimiento. Tener claro a quién llamar es parte de cuidar a quienes usan el parque y a los animales que llegan a él.

 

Para dar continuidad a estas acciones, conozcan cómo formar un comité con Parques Alegres. Una primera tarea puede ser revisar con los vecinos qué se planta y cómo se cuida, dejando por escrito quién atenderá cada acuerdo.


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