En el Parque Los Ángeles Ventura fluye la creatividad para la inclusión


Este espacio público fue rescatado hace siete años, desde entonces tiene claro su objetivo: convertirse en un parque para todas y todos; realiza actividades para obtener recursos, la más reciente: un curso de verano  

Parque los Ángeles Ventura

Este parque tiene claro su objetivo: ser inclusivo. Que chicos y grandes puedan ingresar por su propio pie, a bordo de bicicletas, patines, silla de ruedas, con bastón o muletas. Para ello, su Comité hace uso de la creatividad, diseñando novedosas actividades que permitan fomentar una sana convivencia, pero además, obtener recursos para el mantenimiento y reparación del espacio público, así como para la adquisición de aparatos, plantas o material para construir caminos de inclusión. Rifas, kermeses y tardes de cine, son algunas de las actividades que realizan constantemente. Ahora, con el reciente periodo vacacional, y ante el aburrimiento de las niñas y niños de la colonia, el Comité decidió emprender un curso de verano, motivados por el asesor de Parques Alegres, Marcos Domínguez. “Queremos que el parque sea inclusivo. Aquí en el sector teníamos dos vecinitos, desafortunadamente uno falleció, el otro recibe terapia, y queremos incluirlo”, comenta Érica Janeth Bueno Arellanes, quien es la presidenta del Comité del parque Los Ángeles Ventura, que se ubica en el fraccionamiento del mismo nombre.  “Lo que deseamos es que sea un parque para todos, para niños, adolescentes y personas mayores, que vengan los novios”, añade. Esa ruta a la inclusión empezó por el área de juegos infantiles. A través de las actividades para obtener recursos, el Comité adquirió un columpio para niños con silla de rueda. Recientemente obtuvo el apoyo de la Fundación Home Depot México y Parques Alegres para la construcción de rampas en los principales accesos y entre los objetivos se encuentra la construcción de un camino de cemento para el paso de sillas de ruedas y fácil tránsito de usuarios en muletas o bastón.  

El primer curso de verano

- “¿Qué nueva actividad podremos realizar para generar recursos?”, lanzó Érica a sus compañeros integrantes del Comité. Las respuestas no convencían. Lo comentaron con Marcos Domínguez, asesor de Parques Alegres, y la propuesta obtuvo el voto unánime ¡Un curso de verano! Se trata de una actividad que realiza otro de los parques que asesora, y que es un éxito desde hace varios años. Los orientó y el resultado fue una participación de 24 niñas y niños de 3 a 12 años. El curso fue impartido de 18:00 a 20:00 horas por una joven vecina, trabajadora social, quien actualmente es maestra de apoyo.  El curso integró manualidades, pintura, clases de matemáticas creativas, así como reciclaje; todas desarrolladas de una manera general para involucrar a todas las edades.  Integrantes del comité se motivaron y apoyaron en algunos de los cursos. De ahí surgió una nueva idea: una versión decembrina de este taller, en el que se enseñe a elaborar decoración navideña. El costo de la inscripción fue de 100 pesos por niño, sin embargo, se realizaron excepciones en casos de familias con tres o más niños, o falta de recursos en algunos hogares, pero ganas de sobra para participar. Algunos papás pagaron 20 pesos, o lo que pudieron aportar. Para la clausura del curso los niños visitaron el Zoológico de Culiacán, y disfrutaron de una fiesta de colorida. Las niñas y niños participaron en la rifa de colores para conocer el tono del producto que llevarían para compartir con sus amigos.  

Así nace el parque

Érica Bueno relata que una década atrás el espacio, que ahora recibe a decenas de personas al día, era solo un predio baldío oscuro, con monte, escombro y basura. Aun así, las y los estudiantes debían transitar por el sector con escasa luz del sol, muy temprano o muy tarde. “Un vecino que se mudó hace siete años al fraccionamiento preguntó qué pasaba con el baldío. Todos pensábamos que era un predio de la iglesia. Él investigó y se dio cuenta de que era un área independiente, para recreación. Habló con nosotros los vecinos y preguntó si nos gustaría hacer un parquecito, porque los niños juegan en la calle”, recuerda. Así, el vecino y Érica lograron al menos cien firmas de vecinos entusiasmados con la nueva dinámica planteada para el sector. “Desde el primer mes Parques Alegres nos buscó y desde entonces ha estado con nosotros. La organización se acercó a través de una asesora. Ella vino a buscar el lugar y gracias a la gestión con la que nos apoyaron, plantamos los primeros arbolitos”, narra.  

Metas cumplidas

Con el curso de verano y otras actividades, el Comité obtuvo los recursos suficientes para las metas más importantes: cambiar los focos fundidos del alumbrado público, la reparación de un columpio, la instalación de una toma de agua para regar las plantas de un extremo del parque; así como un ahorro para construir el piso para el paso de sillas de ruedas. A partir de su experiencia en el rescate del parque y el trabajo constante para su mantenimiento, Érica convoca a vecinas y vecinos a proteger espacios públicos cercanos a sus hogares para beneficio de la comunidad y a realizar actividades de recreación. “Yo invitaría a los vecinos de otras colonias para que realicen este tipo de cursos para los niños porque los disfrutan mucho”, convoca.   

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