
Los gases de efecto invernadero forman parte de la atmósfera y cumplen una función natural al ayudar a mantener la temperatura del planeta. Sin embargo, el aumento acelerado de estos gases, provocado principalmente por las actividades humanas, ha intensificado el calentamiento global y generado impactos visibles en el clima, especialmente en las ciudades.
Comprender qué son estos gases y cómo pueden reducirse es clave para actuar desde lo local y fortalecer el papel de los parques urbanos como aliados ambientales.
Entre los principales gases de efecto invernadero se encuentran el dióxido de carbono (CO₂), el metano (CH₄), los óxidos de nitrógeno y el ozono troposférico. El CO₂ es el más abundante y se produce principalmente por la quema de combustibles fósiles, el uso del automóvil y la pérdida de áreas verdes. El metano proviene de procesos como la descomposición de residuos orgánicos y ciertas actividades agrícolas, mientras que los óxidos de nitrógeno están relacionados con el transporte y la industria. En conjunto, estos gases atrapan el calor en la atmósfera y alteran el equilibrio climático.
En las zonas urbanas, la concentración de gases de efecto invernadero suele ser mayor debido a la alta densidad poblacional, el tráfico vehicular y la falta de vegetación. Las ciudades generan grandes cantidades de emisiones, pero cuentan con menos mecanismos naturales para absorberlas. Esta combinación favorece el aumento de temperaturas, la contaminación del aire y el deterioro de la calidad de vida de las personas. Frente a este contexto, la presencia y el cuidado de áreas verdes se vuelven fundamentales.
Los parques urbanos desempeñan un papel clave en la reducción de gases de efecto invernadero. Los árboles y plantas que los conforman absorben dióxido de carbono durante el proceso de fotosíntesis y lo almacenan en su biomasa, ayudando a disminuir la concentración de este gas en la atmósfera. Además, la vegetación libera oxígeno y contribuye a mejorar la calidad del aire en su entorno inmediato. Cuanto mayor es la cobertura vegetal de un parque, mayor es su capacidad para capturar carbono y generar beneficios ambientales.

Además de capturar gases, los parques ayudan a reducir emisiones de forma indirecta. Al ofrecer espacios seguros y agradables para caminar, hacer ejercicio y convivir, fomentan el uso del espacio público y reducen la dependencia del automóvil para actividades recreativas. Esto se traduce en menos emisiones asociadas al transporte y en una relación más sostenible con la ciudad. Los parques también ayudan a disminuir el consumo de energía, ya que las zonas arboladas mantienen temperaturas más frescas y reducen la necesidad de sistemas de enfriamiento en las viviendas cercanas.
Desde la perspectiva de Parques Alegres, los parques son infraestructura ambiental que puede generar impactos reales frente al cambio climático. La reforestación, el cuidado del arbolado existente y la plantación de especies nativas son acciones estratégicas para fortalecer la capacidad de los parques de absorber gases contaminantes. Cada árbol bien cuidado representa una herramienta viva para combatir los efectos del calentamiento global desde lo local.
La participación comunitaria es esencial para que estos beneficios se mantengan en el tiempo. A través de los comités de parque, las vecinas y vecinos pueden organizar jornadas de reforestación, mantenimiento de áreas verdes y actividades de educación ambiental. Estas acciones no solo mejoran el parque, sino que también fortalecen la conciencia colectiva sobre la importancia de reducir emisiones y cuidar el entorno.

Los gases de efecto invernadero representan uno de los mayores retos ambientales actuales, pero su atención no depende únicamente de grandes decisiones globales. Desde los parques urbanos y la acción comunitaria es posible generar cambios significativos. En Parques Alegres, se impulsa la idea de que un parque activo, verde y cuidado es una herramienta poderosa para mejorar el ambiente urbano, reducir emisiones y construir comunidades más sanas y resilientes. Cuidar los parques es una forma concreta de actuar frente al cambio climático y de apostar por un futuro más sostenible.
